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¿Donde se desecha el chicle?

Un chicle puede tardar hasta 5 años en endurecerse, resquebrajarse y convertirse polvo, además de ser una mancha pegajosa es una fuente acumuladora de aproximadamente 50 mil gérmenes...




Ahora tomemos en cuenta que en el mundo millones de personas consumen toneladas de chicles sintéticos que no son tragados y terminan pegados sobretodo en las banquetas. En sí el consumo de chicles es un problema costoso (cinco veces más caro que el precio de un chicle nuevo)y difícil, ya que comúnmente el proceso de limpieza requiere tiempo, esfuerzo, productos químicos perjudiciales y mucha agua. Foto: Árbol con chicle, Coyoacán, México. Hector Aíza

El problema se ha tratado de solucionar drásticamente como en el caso de Singapur que desde 1992, prohibió estrictamente el consumo y venta de chicles por causar inconvenientes a quienes usan el transporte público. En varias ciudades en el Reino Unido se solicitó un impuesto sobre el chicle para la eliminación de residuos “pegajosos”. Además las autoridades locales aplican multas que van desde 130 a 4000 dls. a quien sea sorprendido tirando chicles en la calle o banqueta.

Desde hace 9000 años A.C. aproximadamente la gente ha masticado resinas de árboles, cera de abejas, hojas, parafina y otras sustancias, para tener aliento fresco, ayudar a la digestión, disminuir la sed, prevenir mareos o simplemente relajarse. El chicle es un elemento tan cotidiano en nuestras vidas que difícilmente dejaríamos de consumirlo, como no vamos a dejarlo y es poco probable utilizar chicles para hacer obras de arte infantiles o como las de Maurizio Savini, la solución esta en mascar chicles que no se pegan, orgánicos, 100% naturales y biodegradables que se convierten en polvo en 6 semanas. Esto parece la descripción de un reciente invento de algún país desarrollado, pero afortunadamente se trata de un antiguo producto mexicano que se esta relanzando a través de Chicza una empresa mexicano-británica.


Foto: Escultura de Maurizio Savini

El proceso para obtener un chicle natural (tzi ctli en nahuatl) resulta sustentable porque se deriva de hacer "solo" incisiones en árboles originarios de selvas tropicales México, América Central y America del Sur, árboles de chico zapote, sapodilla o Zapotillo (Manikara zapota de la familia de las sapotaceae, antes denominado como Sapota zapotilla o Achras zapota). Con ello, se extrae una resina que posteriormente se hierve, se estira manualmente y se texturiza, colocandola en moldes cuadrados que al enfriarse y solidificarse son llamados marquetas.


Foto: Chicza chicles biodegradables
Mientras comenzamos a consumir chicles naturales, las banquetas están contaminadas con chicle por lo menos un 30% y en algunas se pueden contar en promedio hasta 70 chicles por metro cuadrado, por lo que se ha optado por despegar chicles del suelo de una manera eficaz (¡esto sí en el DF!). Tomando en cuenta este pegajoso problema surgieron los gumbusters, un equipo caza chicles que con ayuda de vapor a baja presión (que calienta y ablanda el chicle), un detergente ecológico y un cepillo especialmente diseñado, despegan hasta 12 mil chicles en ocho horas.


Foto: Máquinas Gumbusters en México

Entonces, ¿donde se desechan los chicles? La mejor manera de desechar chicles en México es ponerlos en su envoltura, un pedazo de papel o plástico y colocarlos en la basura. 

Al tomar en cuenta que el chicle es un problema creciente y es muy difícil de limpiar, en países como Inglaterra y Alemania surgieron contenedores especiales para chicles. Envyrobubble y Gummy bins lanzaron contenedores para chicles con capacidad de hasta 1000 chicles con los que se espera recuperar el 75% de las gomas de mascar.


 
Foto: Contenedores Envyrobubble (izquierda) y Gummy bins (derecha)

Bien y ahora ya en un contenedor especial, ¿El chicle se puede reciclar? Sí.
Los chicles recolectados por estas empresas están siendo incluidos en procesos que los convierten en materia prima para fertilizantes, sistemas de riego para campos deportivos, en sí, nuevos plásticos útiles.

Espero que con todo esto haya gente más conciente que nos ayude a conservar limpias las banquetas, al menos del DF donde ya se comenzó con la utilización de las maquinas de los gumbusters. Porque recuerden “sí tiras un chicle seguro algún día se te puede pegar” y por supuesto nadie considera esto una experiencia agradable.

¿Y quién invento el chicle? El chicle lo descubrieron en distintos momentos y sitios del mundo pero existe información de que el dentista William F. Semple, obtuvo la primera patente en 1869, por uso terapéutico de goma para mantener los dientes limpios, ejercitar la mandíbula y estimular las encías. Sin embargo, la historia más mencionada se deriva en 1960 con la idea de A. López de Santana de crear un sustituto del caucho con la savia que solía mascar, proveniente de un árbol mexicano. La idea se la propuso a Thomas Adams para hacer juguetes, llantas de bicicleta, botas de agua, etc., pero no fue exitosa porque la savia era demasiado blanda y hasta 1869, cuando Adams finalmente masticó esta goma en su boca, considero agradable su consistencia y tomó en cuenta un magnífico detalle, agregarle sabor, en este caso sabor a regaliz.

Fue así como en 1871, el chicle, empezó a comercializarse en las principales farmacias de EU a 1 centavo de dólar, bajo la marca Adams New York Chewing Gum. A pesar de que la golosina fue poco recomendada por los dentistas en el mundo y las críticas que manejaban esta practica como vulgar (ya que solían usarlo las prostitutas), se logro la aceptación y perfección de la idea del chicle o goma de mascar. Así 15 años después, William J. White añadió el tradicional sabor a menta y posteriormente William Wrigley Jr. creo el sabor a tutti fruti. Con consumos cada vez mas grandes, se decidió incorporar al chicle una parte de resina sintética hecha de un derivado de petróleo que además resulto ser más barata que la resina natural llegando a sustituirla casi en su totalidad. Desde ese entonces la cantidad de resina sintética para chicles ha sido tan grande que actualmente Goodyear abastece a Wrigley, el principal productor mundial de chicle sintético el cual puede definirse como una pastilla masticable de goma de xantano o plástico neutro (acetato polivinílico), mezclada con glicerina, compuestos de aceite vegetal, sorbitol y manitol o sacarina, conservadores, saborizantes, aromatizantes y colorantes.

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