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Agua ya no pasa por mi casa

Los ríos están contaminados, los campos secos...hace apenas unas décadas se preveía que las guerras entre las naciones y las propias comunidades serían por agua. En México, el pronóstico ya se cumplió.



Actualmente 15 estados entre los que están Querétaro, Michoacán, Tlaxcala, Puebla, Jalisco, Guanajuato, Estado de México y el Distrito Federal, tienen pugnas por los recursos hídricos y, de acuerdo con un informe presentado por la ONU en el Tercer Foro Mundial del Agua, nuestro país, en toda América Latina, será uno de los más expuestos a conflictos.
Si hoy en día, más de 10 millones de mexicanos carecen de agua potable en su casa, de seguir el ritmo actual de consumo y desperdicio en que vivimos, para el año 2025 la cifra ascenderá a 43 millones 500 mil que vivirán en zonas con disponibilidad extremadamente baja y 27 millones y medio que habitarán en zonas de disponibilidad muy baja.
En muchas ciudades ya se hacen cortes de agua por colonias, en algunos casos se programan cada mes, y otros, por semana, porque ya es insuficiente el abasto para toda la población al mismo tiempo. Hay barrios donde las llaves y tuberías están de adorno porque ya no sale ni una gota. Sólo tienen a las pipas y la lluvia como su único recurso.
Si bien proliferan los lagos, ríos o pozos que contienen agua para abastecer ciudades enteras, el agua no se puede utilizar porque está contaminada. Según la ONU, 50 litros diarios por persona son suficientes para satisfacer las necesidades de alimentación e higiene, sin embargo actualmente utilizamos en promedio… ¡200 litros por día cada quien!

Acciones tan comunes que todos hacemos, como abrirle a la llave para que se vaya calentando el agua mientras nos metemos a bañar, usar la manguera para lavar el coche, al perro o limpiar las banquetas, dejar las llaves que gotean sin reparar, porque a fin de cuentas “son sólo unas gotitas”, contribuye a que se desperdicie el 40% del agua destinada a uso doméstico.

Tan sólo en el Distrito Federal cada segundo se desperdicia en fugas el líquido suficiente para satisfacer dos veces el consumo de León, Guanajuato.

La buena noticia entre todo este panorama gris, señala José Antonio Rodríguez Tirado, subdirector de Programación de la Comisión Nacional del Agua, es que aún estamos a tiempo de actuar. Y si no se revierte el problema, al menos se detendrá.

¿Cuáles son las principales razones por las que estamos sufriendo problemas de abastecimiento de agua?

Hay tres elementos clave por analizar. Por un lado, la situación natural del país está determinada por la lluvia. México, al contrario de lo que se piensa, se caracteriza por su aridez; dos terceras partes del territorio son áridas, prácticamente nos referimos a la zona centro y norte. Una tercera parte es tropical o lluviosa, que es la zona sur sureste. Por ejemplo, en Tabasco es donde más llueve y Baja California, donde menos. En Tabasco llueve 14 veces más de lo que en Baja California sur en un año.

La dinámica poblacional es otro elemento. En 1950 éramos 25 millones de habitantes y  para el 2005 ya éramos 103 millones; se incrementó cuatro veces el número de habitantes. Tres cuartas partes de esa población se concentra en las ciudades.

El tercer punto es cómo nos vinculamos con el agua, es decir, cómo la aprovechamos, cómo la respetamos. Existe al creencia de que el agua es muy abundante en el país, esto origina que haya un consumo y un uso inadecuado. En ocasiones hay fugas en los domicilios que es urgente reparar porque el agua es muy cara, se debe extraer, entubar, potabilizar.

¿Qué tan grave es el problema actualmente?

Estamos en una situación complicada y si seguimos con los patrones actuales de consumo, lo que va a pasar es que en muchas ocasiones no vamos a tener el agua todas las horas del día en nuestra casa, e incluso puede haber días en que no tengamos, porque finalmente el agua tiene un límite, y si está contaminada o deja de generarse en los mantos acuíferos, puede pasar que ya no alcance para todos. Cada año, el agua de los mantos acuíferos baja un metro, entonces hay que bombearla. En muchos casos extraemos más agua de la que proporcionan los mantos -esto se conoce como sobreexplotación- y en el país el número de acuíferos sobre explotados ha ido aumentando, ya son 104. Otro problema es que las ciudades siguen creciendo haciendo desaparecer más zonas de recarga de agua, como son bosques o parques.

Si analizamos un mapa, ¿en qué partes es más delicada la situación?

En México, básicamente la zona centro y norte del país. En el mundo la situación del agua es mucho más delicada: cada doce segundos muere una persona porque no tiene agua potable adecuada o porque tienen sistemas deficientes para proporcionarla. En nuestro país, por cada peso que no invertimos en agua potable tenemos que invertir 10 pesos para atender la salud de personas que toman agua contaminada. El panorama es delicado, pero a proyección esperamos que se posicione cada vez más el tema en la agenda nacional de los estados y los municipios.

¿Estamos a tiempo de encontrar una solución, si no para revertir el problema, para detenerlo?

Sí, la buena noticia es que existen los mecanismos y las tecnologías que nos permiten revertir la contaminación del agua, pero hay que trabajar en ello. Muchos países han tenido una situación similar a la nuestra y lo han revertido; por ejemplo Japón, que tenía sus ríos contaminados y ahora los ha convertido en centros de recreación.

Es más cuestión de ubicarlo como una prioridad. En el D.F. había manantiales y poco a poco se han ido acabando. Necesitamos ser más estrictos en vigilancia. Monterrey tuvo una sequía muy fuerte hace una década y ahora está muy sensible con el tema; su situación ha mejorado mucho con eficiencia en facturación, cobro y cuidado del recurso. Habría que reparar las fugas en las redes que es del 50%, es decir, por cada dos litros que se extraen del subsuelo, uno se pierde en las tuberías por fugas. Si la tendencia siguiera poco favorable, la proyección en corto tiempo sería de carestía en más zonas: industrial, hogar, campo.

¿Es entonces cuando entraríamos a las guerras por agua, como tanto se ha  advertido?

De hecho ya estamos viendo guerras por agua en muchos países por donde atraviesa un río. Hay más de 100 ríos en el mundo que atraviesan de dos a tres países.

¿Qué acciones concretas se han puesto en marcha o deberían ponerse ya?

Un aspecto son los sistemas de facturación y cobro. Las tarifas de agua siempre se han considerado como un componente político y por lo general las familias no pagan el costo de lo que consumen. Siempre se pueden hacer subsidios cruzados. Sólo 30% del agua que se distribuye en los centros urbanos del país se cobra; el resto es extraído de tomas clandestinas, se pierde por fugas en las redes de distribución, no es medida o no es pagada.

Hay que trabajar mucho con la sociedad, informarle cómo les llega el agua, cómo conservarla y captarla. Muchas veces la población no sabe de dónde llega su agua, qué tan limpia es, cuánto cuesta. En la ciudad de México había muchos manantiales de agua limpia y poco a poco se ha perdido, pero hay que recuperarla. El punto es que la gente la cuide y la Comisión Nacional del Agua sea mas estricta con la vigilancia.
El tratar el agua residual tiene muchas ventajas, como depositarla a los ríos con una mejor calidad. Es reutilizable en parques, procesos industriales o en el riego,  que consume el 77% del agua.

Cómo ciudadanos, ¿en qué podemos contribuir?

La clave es que toda el agua que no se use, cerrarle a la llave; cambiar los hábitos de consumo: no lavar el coche ni limpiar el piso con manguera. El suministro del agua potable es responsabilidad de los municipios; utilizarla con conciencia y responsabilidad nos corresponde a todos.

De acuerdo con el documento Estadísticas del Agua en México 2007, el 70% de la superficie de la tierra está cubierta de agua, pero sólo el 0.76% está disponible para ser aprovechada. El primer lugar en cuanto a calidad del agua lo tiene Finlandia. México se encuentra en la posición 106 de 122.



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